Es muy posible que el zinc fuera conocido desde muy antiguo, aunque su producción y su uso fueran muy ocasionales y su naturaleza ignorada. La primera cita que tenemos de él, la realiza Strabos en el pasaje que escribe a Andriera en Mjsia.
La pieza de zinc más antigua que se conoce es un ídolo prehistórico hallado en el yacimiento de Dordoch en la Transilvania, con un contenido en zinc del 87,5% y en plomo del 11,4%.
En las ruinas de Cameros, destruida en el año 500 a.C., han sido hallados dos brazaletes rellenos de zinc, y en las de Pompeya, destruida en la erupción del Vesubio del año 79, existe una fuente en la cual la parte superior del frontal está recubierta de zinc.
Los latones eran conocidos por los romanos por lo menos desde el año 200 a.C. y en la época del Emperador Augusto se preparaban fundiendo en crisol óxidos de zinc minerales con carbón y cobre; primero se reducía el óxido de zinc, los vapores de éste se difundían en el cobre y finalmente se subía a la temperatura para fundir la carga.
Este sistema de fabricar latones era conocido por los alquimistas y su conocimiento permitió utilizar el zinc o materiales que contenían zinc para conseguir la transmutación de cobre en oro.
|
|
|
Paracelso (1493-1541) |
La primera vez que se utilizó la palabra zinc, aunque no aplicada realmente al zinc, fue en los escritos de Basilio Valentino, alrededor del siglo XV. A lo largo del siglo XVI, Paracelso aplicó éste nombre al metal que hoy se conoce como tal. Por otro lado se atribuye al alemán Andreas Marggraf el primero en usar el termino "zink" para denominar a este metal.
En Asia, Kazwiui, llamado el Plinio de Oriente, que murió hacia el año 630 d.C. indica que el zinc, era conocido en China, y se aplicaba a la fabricación de monedas y espejos.
En la India parece que fue conocido entre los años 1000 a 1300 d.C., y probablemente comercializado hacia el siglo XIV.
Tal vez el primer minero-metalúrgico de la industria del zinc fuera el Maharaja del Estado de Mewar, el cual, en el área de Zawar, explotó las minas y desarrolló una importante industria metalúrgica hacía los años 1380 d.C. Grandes escombreras de residuos, conteniendo zinc y plomo, son el testimonio perenne de ésta gran industria, que por el tamaño de éstas escombreras debió de ser de gran magnitud. La explotación de éstas minas fue alterada en el curso de los años debido a las guerras civiles entre los Estados Indios y finalmente abandonadas, hacia 1830. En el año 1940 fueron nuevamente abiertas.
Durante los siglos XVII y XVIII fueron traídas de las Indias Orientales grandes cantidades de zinc, que era conocido como "estaño indio", "Calaaem", "Tutanego" o "Spiauter".
Hacia 1620 un barco portugués que traía zinc de las Indias Orientales fue apresado por los holandeses, y su carga vendida en París y otras ciudades bajo el nombre de "Speuter" o "Spialter". Este nombre se latinizó para dar "Speltrum" y de aquí vino el nombre vulgar de "Spelter" con el que todavía hoy se conoce comercialmente a los lingotes de zinc.
En 1745 un barco de la Compañía de las Indias Orientales que venia de Canton con carga de zinc, naufragó cerca de Ghoteborg (Suecia); el análisis posterior de éstos lingotes, dio el siguiente resultado:
Zn 98,99
Fe 0,765
Sb 0,245
TOTAL 100,00
Cu, Ni, Ag, As, Pb ausentes (no detectados).
Aproximadamente hacia 1730 pasó de China a Inglaterra el procedimiento metalúrgico para la obtención del zinc y en 1739 se obtuvo en Inglaterra la primera patente para la obtención metalúrgica del zinc por destilación. Aproximadamente, entre 1740 y 1743, se levantó una fundición de zinc en Bristol, Inglaterra, con una producción de unas 200 Tm/año.
Hasta 1758 solo fueron utilizados óxidos de zinc naturales para la obtención del zinc metal, pero a partir de éste momento se comenzaron a utilizar los minerales sulfurados, después de una tostación previa.
Hacia 1798 se introdujo la metalurgia del zinc en Silesia y en 1805 se mejoró el método Ingles, utilizando calaminas como materia prima.
Hasta éste momento se habían utilizado hornos con retortas horizontales, pero hacia finales del siglo XVIII se comienzan a utilizar en Corintia retortas verticales. La pequeñas capacidad de éstas retortas hizo que el procedimiento fuera abandonado rápidamente, pero aunque el método fue incapaz de experimentar un desarrollo comercial, introdujo la idea de las retortas verticales.
|
|
|
Andreas Marggraf |
Finalmente, en la pasada centuria, fue perfeccionando en Bélgica el proceso de obtención de Zn en retortas horizontales, dando lugar al proceso conocido como "Método Belga".
En 1836 se montó en Stolberg, un horno que era una combinación ecléctica de los hornos Silesiano y Belga, y al cual se conoce como horno Belga-Silesiano o Silesiano-Belga, según sea la característica que predomina. Después de varias modificaciones éste horno dio lugar al tipo Renano.
En el método Silesiano se trataban generalmente minerales de baja ley, mientras que en el belga o el renano utilizaban minerales de alta ley.
El año 1812 fue importante para la industria del zinc, pues en él se realizó por primera vez la laminación de zinc en Lieja.
Hacia 1880 se dieron los primeros pasos en la hidrometalurgia del zinc, tostando una mena compleja sulfurada, sulfatizándola y disolviendo el sulfato de zinc formado. El sulfato de zinc se cristalizó y se aplicó a la preparación del lingotón.
En 1881 se introdujo el horno Hegeler, para realizar la tostación de los minerales sulfurados, moviendo el material a tostar con unas raederas mecánicas. De ésta manera se comenzó el perfeccionamiento de los hornos de tostación, lo que permitió la recuperación del azufre en forma de ácido sulfúrico, así como minimizar el contenido en azufre sulfuro en el tostado con pequeños o nulos consumos de fuel.
El primer trabajo experimental para la obtención de zinc electrolítico se realizó en 1881, electrolizando una disolución de sulfato de zinc, obtenida lixiviando un mineral tostado, entre un ánodo de plomo y cátodo de cobre o zinc. La disolución electrolizada fue antes purificada y el electrolito agotado fue utilizado para tratar más tostado, o sea prácticamente el mismo esquema de flujo que en el proceso electrolítico actual. Una planta de éste tipo se construyó hacia finales de los años 1890, pero fracasó, y esto hizo que la idea de la obtención electrolítica de zinc durmiera todavía algunos años.
Por otro lado, y al mismo tiempo, se desarrolló un procedimiento para la electrólisis del cloruro de zinc fundido obteniéndose cloro y zinc. Entre los años 1896 a 1924 una planta, con una capacidad de 5-10 Tm/día de zinc, propiedad de Brunner, estuvo en explotación obteniendo zinc por electrólisis de una disolución del cloruro.
La introducción de la flotación diferencial a comienzos del siglo XX y la gran demanda de zinc durante la Gran Guerra revolucionó ésta metalurgia, tanto cuantitativa como cualitativamente. Por una parte permitió utilizar concentrados de zinc más puros, con menos impurezas, y por otra parte cooperó en la construcción de nuevas fábricas de zinc. Al mismo tiempo, se solucionaron los problemas que impedían el desarrollo del método electrolítico, lo cual permitió implantarlo en forma comercial.
El método de destilación en continuo se comenzó a considerar en 1830, pero hasta 1925 no fue realizado prácticamente. Aunque los primeros intentos fueron realizados en Alemania e Inglaterra, no tuvieron éxito hasta la puesta en practica del New Jersey, el cual era un considerable avance metalúrgico.
La idea de destilar el zinc, en una retorta calentada interiormente por la electricidad comenzó a perfilarse hacia 1880, y en 1901, se dio un gran paso en ésta línea en Suecia. La primera planta comercial se construyó en 1903 y la producción electrotérmica de zinc aumentó continuamente desde la I Guerra Mundial, hasta 1931 en que cesó. En Josephtown, Pennsylvania, se montó un horno electrotérmico para la producción de óxido de zinc, y finalmente fue adaptado para la fabricación de zinc metal. Hoy en día todo el zinc obtenido por destilación continua procede del método New Jersey o del St. Joseph.
Hoy en día existen multitud de métodos para la obtención metalúrgica del zinc, pero todos ellos están basados en éstas ligeras ideas vertidas anteriormente y la mejora que ha experimentado ésta metalurgia, derivan fundamentalmente de los últimos descubrimientos físicos y químicos y de su mecanización.
Únicamente, y basado en los mismos principios, pero dirigidos en otro sentido, ya que su base está en la metalurgia del plomo, se desarrolló después de la Segunda Guerra Mundial y a partir de 1946 el proceso I.S.F. (Imperial Smelting Furnace), en el cual se obtiene el zinc en un horno de cuba.